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Cuatro pasos para convertirte en inversor a largo plazo sin esfuerzo

La semana pasada el Instituto Juan de Mariana ofreció su 2ª Jornada de Finanzas Personales e Inversión en la Fundación Rafael del Pino de Madrid. Pronto podrás ver en este blog los vídeos de todas las conferencias presentadas. Mientras llega ese momento, me ha parecido oportuno rescatar este pequeño artículo que publiqué en otro blog el año pasado poco después de aquella jornada. Espero que te resulte útil e interesante.

Cuatro pasos para convertirte en inversor a largo plazo sin esfuerzo

La semana pasada tuve el privilegio de participar en la 1ª Jornada de finanzas personales del Instituto Juan de Mariana. A lo largo de las casi cinco horas que duró el acto especialistas de la inversión, las finanzas personales y la fiscalidad repasaron los principios básicos para planificar las finanzas de un hogar, invertir los ahorros de forma prudente y rentable, y tributar de una forma óptima por los rendimientos obtenidos. Si no pudiste asistir, podrás ver los vídeos de las ponencias que el Instituto publicará pronto en su canal de YouTube. Hoy te quiero ofrecer un resumen de cuatro recomendaciones que se explicaron durante el acto para que cualquier persona pueda transformarse en inversor a largo plazo sin apenas esfuerzo.

Primer paso: planificar tus finanzas personales para ahorrar todos los meses un poco

Todos los ponentes estaban de acuerdo en lo mismo: ahorrando mensualmente cantidades pequeñas e invirtiéndolas a largo plazo se pueden obtener resultados extraordinarios. Todos  enfatizaron la necesidad de adquirir el hábito del ahorro, aunque sea de cantidades tan pequeñas como 50€ al mes. El asesor financiero José Luis Benito proyectó la siguiente tabla para demostrar cuánto dinero puedes llegar a obtener (antes de impuestos) invirtiendo cada mes 300€ a un interés medio —bastante conservador— del 5% a lo largo de 30 años:valor final ahorro mensual

Siguiendo los consejos publicados en este blog no debería resultarte muy difícil ahorrar cerca de 300€ mensuales e invertirlos en un fondo de inversión que te proporcione una rentabilidad aún mayor.

Segundo paso: Invierte tu ahorro mensual en un buen fondo de inversión y déjalo crecer a largo plazo

Los ponentes insistieron en que los bancos no siempre ofrecen a sus clientes los mejores fondos de inversión. Fuera de la red de distribución bancaria existen gestoras de fondos con productos que dan una rentabilidad muy buena y cobran unas comisiones tan competitivas o más que las de los fondos de los bancos. Muchos de estos fondos no exigen un importe mínimo de inversión y puedes participar en ellos ingresando unos pocos euros al mes. En este mismo blog he explicado cómo invertir en fondos de inversión.

Tercer paso: Deja que el transcurso del tiempo haga crecer el dinero que has invertido

Los especialistas lo llaman «la magia de la capitalización compuesta», y es el proceso que consigue que invirtiendo 300€ todos los meses a lo largo de 30 años termines acumulando casi 251.000€ sin que tengas que hacer nada. Bueno, sí que hay algo que debes hacer: alejar tus manos del dinero que has invertido. No lo toques. Haz como si no existiera. Si caes en la tentación de retirarlo prematuramente pagarás por ello de dos formas: habrás interrumpido el proceso mágico de la capitalización compuesta y tendrás que abonar impuestos a Hacienda por las ganancias que hayas obtenido. Así que haz caso a los especialistas y deja que tu ahorro crezca con el paso de los años.

Cuarto paso: «Atesora como un rey y paga como un lacayo»

Con esta máxima el asesor José Luis Benito nos animó a planificar bien nuestras finanzas para no pagar más impuestos que los estrictamente necesarios e inevitables, y a organizar nuestro ahorro de manera que nos produzca rendimientos a lo largo de muchos años dentro de productos financieros que disfruten de una fiscalidad diferida, o sea, que no tengamos que pagar impuestos por ellos hasta el momento de sacar el dinero al cabo de muchos años de inversión.

Ya tienes la información. Lo más importante es dar el primer paso.

¿Es posible ahorrar y disfrutar de la Navidad? ¡Sí!

Como ya he explicado en otra ocasión, ahorrar es posible sean cuales sean tus ingresos. No obstante, es cierto que hay épocas del año en que los gastos tienden a dispararse, por ejemplo, las fiestas de Navidad. Como estos son días de obsequios, comilonas y celebraciones, quiero regalarte algunas recomendaciones para que disfrutes de las fiestas sin renunciar al saludable hábito del ahorro. Vamos allá.

Santa Claus and presents

Espera a que lleguen las rebajas para comprar los regalos

Dar y recibir regalos el día de Reyes es una tradición muy bonita que nunca pierde su magia, ¿verdad? Este año te propongo lo siguiente: compra la mayor parte de los regalos, o al menos aquellos de mayor importe, dos o tres días después de que terminen las fiestas, cuando empiecen las rebajas de enero. De esta manera te beneficiarás de importantes descuentos que pueden alcanzar y superar el 50%. Por ejemplo, si quieres regalar a tu novio esos zapatos de piel que has visto en el escaparate, puedes hacerles una foto, imprimirla y plastificarla, guardarla en un sobre bonito, y entregársela el día de Reyes como un «vale de regalo» que él podrá canjear contigo en la tienda un par de días después (cuando la magia de las rebajas haya reducido su precio a la mitad).

Regala el fruto de tu creatividad

Los anunciantes nos han acostumbrado a pensar que los regalos deben ser comprados. Nada más lejos de la realidad. Si quieres sorprender con algo único y original, crea tus propios regalos. ¿Te gusta la fotografía? Pues, reúne las fotos de los mejores momentos que has pasado con tu novia durante este año y regálaselo. ¿Te gusta componer música? Escribe una canción para tu mejor amiga, queda con ella en su café favorito y cántasela delante de todos. Nunca lo olvidará. ¿Te gusta escribir relatos? Escribe un cuento a tu madre, imprímelo con una letra elegante en buen papel y regálaselo. ¿Eres mago? Ofrece una actuación para todos los niños de la familia. Como ves, hacer regalos extraordinarios está al alcance de cualquiera y no requiere ir de compras.

Organiza comidas de Navidad en las que todos aporten algo

Reunir en tu casa a tus amigos y familiares para cenar o comer no tiene por qué resultar caro o laborioso. Pídeles que cocinen su plato favorito para componer entre todos un menú de Navidad de lo más suculento. Que uno traiga su vino preferido, que otro se ocupe del postre, que otro prepare el aperitivo… Tú, como anfitrión, puedes ambientar tu casa con motivos navideños, hacer de fotógrafo, elegir la música para cada momento o aportar el champán.

Inventa tus propias fiestas

El día 31 de diciembre es muy habitual celebrar la Nochevieja yendo a beber y bailar a bares o salas de fiesta que ofrezcan barra libre hasta el amanecer. Otra opción mucho más económica con la que evitarás las aglomeraciones y a los borrachos es hacer fiestas en tu casa con tus amigos más cercanos. Reuníos para recibir el nuevo año con música y ropa de los años 60, o para ver de un tirón las tres películas de El Padrino y volver a disfrutar con las interpretaciones de Marlon Brando, Robert de Niro y Al Pacino, o para un maratón de La guerra de las galaxias (Star Wars) si es que preferís la ciencia ficción. Te aseguro que serán fiestas mucho más memorables que cualquier a la que puedas asistir en un lugar público.

Como ves, ahorrar en Navidades no significa que las fiestas pierdan lustre y emoción sino todo lo contrario. ¡Saca a pasear tu imaginación y encuentra formas originales de renovar el espíritu navideño dando un respiro a tu bolsillo!

 

 

Mitos sobre el ahorro que no debes creer (II)

Mitos sobre el ahorro que no debes creer (II)

Hace algunas semanas analicé dos de los mitos más extendidos acerca del ahorro. Hoy quiero ocuparme de otros dos: el que afirma que es imposible ahorrar por culpa de los salarios tan bajos que cobramos, y el que anima a gastar para protegerse de la pérdida del poder adquisitivo del dinero.

planificacion financiera

Mito número 3: hoy es imposible ahorrar

Según este mito sólo los ricos podrían ahorrar. Los demás, que tenemos que hacer frente a un coste de la vida cada vez más alto con salarios cada vez menores, estamos condenados a soñar con el día en que, por fin, podamos ahorrar un poco. Falso. Te sorprendería saber cuántos presuntos ricos sólo aparentan serlo y realmente están arruinados o endeudados hasta las cejas. Ahorrar tiene que ver muy poco con la cuantía de tus ingresos y mucho con la parte de esa renta que guardas regularmente. Sea cual sea tu nivel de ingresos, haz un esfuerzo por reducir tus gastos y ahorra todo el dinero que harás aflorar de ese modo. Cancela la suscripción a los canales de televisión de pago y ve a ver los partidos de fútbol a casa de los amigos aportando cervezas o refrescos. Compra menos libros y usa más las bibliotecas. Juega con tus hijos en casa en lugar de pasar la tarde en el centro comercial. Usa la imaginación para seguir disfrutando de lo que te gusta recurriendo a alternativas similares de menos coste o gratuitas. Recuerda: hay quien vive felizmente con menos dinero que tú. Aprende de esa persona. Y en el caso extremo de que después de haber analizado concienzudamente tus hábitos de gasto no hayas encontrado la forma de ahorrar, tendrás que empezar a pensar en formas de aumentar tus ingresos para salir cuanto antes de la situación tan precaria en la que estás viviendo.

Mito número 4: el dinero ahorrado pierde valor; es mejor gastarlo

¿Has notado que con la misma cantidad de dinero cada vez compras menos cosas? Ese es el efecto de la inflación. Los gobiernos, manirrotos por naturaleza, gastan tanto que no les alcanza con los impuestos que recaudan, y por eso se entregan al vicio de crear dinero nuevo que ayude a pagar sus despilfarros. Al haber más dinero en circulación, cada billete o moneda vale menos, pues lo abundante es menos valioso que lo escaso. Y por eso con tu dinero cada vez compras menos. Como esto es así y hasta que llegue el día en que los gobernantes se vean obligados a actuar con responsabilidad no hay más remedio que aprender a vivir con ello, debemos protegernos lo mejor posible contra el perjuicio de la inflación. A no ser que tengas tu dinero en una cuenta o en un depósito que te proporcione un interés igual o superior a la tasa de inflación, tus ahorros estarán perdiendo valor. Pero eso sólo significa dos cosas: que debes mantener en el banco el menor dinero posible y que tus ahorros deben estar invertidos en activos cuya alta rentabilidad neutralice el efecto de la inflación y te haga ganar más dinero. Adquirir participaciones de un buen fondo de inversión es una manera de obtener esa clase de rentabilidad. Sólo en circunstancias de inflación descontrolada y escasez generalizada tiene sentido refugiarse en la compra de bienes de consumo o duraderos. Al fin y al cabo, es más sensato acumular cosas para usar o intercambiar que fajos de papeles sin valor. En Venezuela, por ejemplo y por desgracia, lo saben y así lo están haciendo.